Todas las personas tenemos derecho a respirar aire limpio. Sabemos que si no cuidamos el aire que respiramos, deterioramos nuestro hábitat y ponemos en juego nuestra salud.
Inspiramos alrededor de 2800 veces por día y en cada inspiración, además de oxígeno y nitrógeno gaseosos, nuestros pulmones inhalan otras sustancias y partículas procedentes de la contaminación que provocan los automóviles, las industrias, la construcción u otras fuentes relacionadas con la actividad humana.
Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que más de dos millones de personas mueren cada año en el mundo a causa de la contaminación del aire. En la Unión Europea, los niveles actuales de contaminación del aire provocan graves impactos sobre la salud de los ciudadanos y causan más de 370.000 muertes prematuras cada año, 16.000 en España.
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